miércoles, 30 de octubre de 2019

https://drive.google.com/file/d/1l8nV-bqSCEJYy6EQzqYMQSA1vdvF7Kza/view?usp=sharing
 El 12 de junio de 1956, en la antigua penitenciaría de la calle Las Heras, fue fusilado el general Juan José Valle, líder del frustrado levantamiento cívico-militar del 9 de junio contra el gobierno del general Pedro Eugenio Aramburu. Aramburu había asumido el gobierno de facto el 13 de noviembre


de 1955, tras la autodenominada “Revolución Libertadora”, que derrocó a Juan Domingo Perón en septiembre del mismo año. Durante su gobierno se intervino la CGT, se persiguió a la clase dirigente peronista, y hasta se prohibió todo tipo de mención de términos o frases vinculadas al peronismo. En la noche del 9 de junio el general Juan José Valle encabezó una asonada con focos aislados en Buenos Aires, La Plata y La Pampa. El intento concluyó al cabo de unas pocas horas. Tres días más tarde, el 12 de junio de 1956, el general Valle fue fusilado. La represión costó la vida de más de veinte personas, militares y civiles.


A continuación reproducimos un fragmento del libro Operación Masacre, escrito por Rodolfo Walsh en 1957, luego de una exhaustiva investigación realizada en plena dictadura. Según cuenta el periodista en el prólogo: “Durante casi un año no pensaré en otra cosa, abandonaré mi casa y mi traba­jo, me llamaré Francisco Freyre, tendré una cédula falsa con ese nombre, un amigo me prestará una casa en el Tigre, du­rante dos meses viviré en un helado rancho de Merlo, lleva­ré conmigo un revólver, y a cada momento las figuras del drama volverán obsesivamente”.
Fuente: WALSH, Rodolfo, Operación Masacre, Buenos Aires, Ediciones de la Flor, 2000.
En junio de 1956, el peronismo derrocado nueve meses antes realizó su primera tentativa seria de retomar el poder mediante un estallido de base militar con algún apoyo civil activo.
La proclama firmada por los generales Valle y Tanco fun­daba el alzamiento en una descripción exacta del estado de cosas. El país, afirmaba, “vive una cruda y despiadada tira­nía”; se persigue, se encarcela, se confina; se excluye de la vida cívica “a la fuerza mayoritaria”; se incurre en “la mons­truosidad totalitaria” del decreto 4161 (que prohibía siquiera mencionar a Perón); se ha abolido la Constitución para liqui­dar el artículo 40 que impedía “la entrega al capitalismo in­ternacional de los servicios públicos y las riquezas natura­les”; se pretende someter por hambre a los obreros a la “voluntad del capitalismo” y “retrotraer el país al más crudo coloniaje, mediante la entrega al capitalismo internacional de los resortes fundamentales de su economía”.

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