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Para Docentes sugerencia de actividades desde aquí
Había una vez un pastorcito que cuidaba su rebaño en la cima de la
colina. Él se encontraba muy aburrido y para divertirse se le ocurrió
hacerles una broma a los aldeanos. Luego de respirar profundo, el
pastorcito gritó:
—¡Lobo, lobo! Hay un lobo que persigue las ovejas.
Los aldeanos llegaron corriendo para ayudar al pastorcito y ahuyentar al
lobo. Pero al llegar a la cima de la colina no encontraron ningún lobo.
El pastorcito se echó a reír al ver sus rostros enojados.
—No grites lobo, cuando no hay ningún lobo —dijeron los aldeanos y se fueron enojados colina abajo.
Luego de unas pocas horas, el pastorcito gritó nuevamente:
—¡Lobo, lobo! El lobo está persiguiendo las ovejas.
Los aldeanos corrieron nuevamente a auxiliarlo, pero al ver que no había ningún lobo le dijeron al pastorcito con severidad:
—No grites lobo cuando no hay ningún lobo, hazlo cuando en realidad un lobo esté persiguiendo las ovejas.
Pero el pastorcito seguía revolcándose de la risa mientras veía a los aldeanos bajar la colina una vez más.
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